Colores predominantes: tonos celestes, azul pastel, blanco, rosa y detalles en dorado o rojo, evocando un universo fantástico lleno de contrastes.
Decoración surrealista y mágica: relojes antiguos, cartas de naipe, tazas de té, lúdico y ensoñador.
Entrada tipo bosque encantado: con árboles artificiales, marco con luces y enredadera para sorprender desde el primer paso.